He escuchado muchas veces que la magia de las historias no siempre se encuentra en ellas, sino en la manera en las que son contadas. En esta cinta no hay nada más que el episodio del despertar de un adinerado bohemio inconforme. Lo que nos engancha en los 98 minutos de Igby Goes Down es la forma en la que el director Burr Steers nos cuenta esta caída sin recurrir a lágrimas y pañuelos.
No se trata del simple relato del rebelde sin causa. No es una oposición arbitraria, sino una actitud crítica ante un carnavalesco y desarraigado escenario de crianza. La incomodidad conduce a Igby a buscar la libertad para manejar el timón de su vida. Cualquier situación descabellada es una buena opción con tal de separarse de su decadente sistema familiar de apariencias. El elemento clave de esta narrativa es esa indiferencia con tinte de comedia que se pasea llena de referentes literarios y frases que se quedan para siempre.
Esta peli, protagonizada por Kieran Culkin, reúne a Claire Danes, Amanda Peet, Susan Sarandon, Jeff Goldblum y Ryan Phillippe en una exploración de las ironías de la vida que sorprende y entretiene.